Okondo perteneció desde el año 1020 al Señorío del
Conde de Ayala, hasta que en 1349 Fernan Pérez, por entonces Señor
de Ayala, lo compró junto con otras tierras a Leonor de Guzmán.
Tal y como ocurrió con otros territorios comprados, como fue el caso
de Llodio, Orozko y Luiando, se sucedieron los abusos de los Ayala y sus sucesores
contra Okondo, por lo que no escasearon los pleitos y las quejas contra la casa
de Ayala, hasta que en 1521 el rey de Castilla respalda a los habitantes de
Okondo y le anima a incorporarse a la corona negando obediecia a la casa de
Ayala. Esto supuso la unión transitoria con Vizcaya y el disfrute de
sus fueros, pero sólo hasta el año 1590, en que Okondo regula
su funcionamiento independiente aunque dentro del régimen de las Juntas
de Ayala. Durante el siglo XIX Vizcaya intentará de nuevo quedarse con
Okondo, tal como hizo con Orozko. En 1816 Vizcaya alegaba que tanto Okondo,
como Luiando, Llodio y Orozko "habían sido los cuatro en otro tiempo
parte integrante de dicho señorío", pero tras algunas vicisitudes,
Okondo permaneció en la órbita ayalesa, y por lo tanto, alavesa.
Plano
de Okondo (hacer click)

Mención especial merece el FUERO DE AYALA, una de las peculiaridades
más propias de la Tierra de Ayala. Dicho Fuero es aplicable actualmente
a los términos municipales de Ayala, Amurrio, Okondo y a los pueblos
de Mendieta, Retes de Tudela, Santa Coloma y Sojoguti, pertenecientes al término
municipal de Artziniega.
El fuero de Ayala recoge una tradición consuetudinaria que fue compilada
y escrita, en parte, en 1373. Lo más característico del Fuero
de Ayala es la parte de derecho civil que permite a los ayaleses "disponer
con absluta libertad de todos los bienes o parte de ellos, por testamento,
manda o donación, a título universal o singular, siempre que
aparten a sus herederos legales con poco o mucho como quisieren o por bien
tuvieren." Es decir, absoluta libertad de testar sin obligación
legal de apartar la legítima para los herederos forzosos.